Entre el s. XV e XVII, la comarca del Alto Támega, al igual que toda Galicia, vivió un tiem-po de auténtica psicosis y miedo. Con la disculpa de combatir al maligno y defender la doctrina católica, se llevó a cabo una auténtica persecución de personas adineradas con el objetivo de incautar sus bienes. Para eso se crearon los tribunales de la Inquisición de A Granxiña (Tamagos; Verín) y Videferre.